Los bollos suizos son un tipo de pan dulce muy popular en España, especialmente en Madrid. A pesar de su nombre, no tienen un origen suizo, sino que su historia está vinculada a la repostería madrileña del siglo XIX.
Origen y evolución
Los bollos suizos surgieron en la confitería La Suiza, una emblemática pastelería madrileña fundada en 1853 en la Puerta del Sol. Este establecimiento, muy famoso en la época, elaboraba estos bollos dulces y esponjosos con un característico corte en la parte superior y azúcar espolvoreada. Pronto se hicieron muy populares entre los clientes, y su nombre quedó asociado a la pastelería.
Con el tiempo, la receta se extendió por toda España, convirtiéndose en un clásico de los desayunos y meriendas, acompañados de chocolate caliente o café. Su receta básica incluye harina, leche, mantequilla, azúcar y levadura, lo que les da su textura tierna y su característico sabor ligeramente dulce.
Aunque la pastelería La Suiza cerró sus puertas en 1972, los bollos suizos siguen siendo un emblema de la repostería española y se pueden encontrar en muchas panaderías y cafeterías del país.

Preparación de la masa (15 min)

Primer levado (1 hora 30 min)
Formar una bola con la masa y dejarla reposar en un bol tapado con un paño hasta que doble su tamaño.

Formado de los bollos (10 min)

Segundo levado (45 min)
Tapar con un paño y dejar reposar hasta que aumenten de tamaño.

Pintado y horneado (15 min de horneado + 5 min de preparación)

Reposo y disfrute (10 min)
Dejar enfriar sobre una rejilla antes de servir.

4 raciones