Las bruschettas italianas son uno de esos platos sabrosos y versátiles que todo cocinero debería conocer y saber hacer, por distintos motivos.
El primero porque igual sirve para tapear, que como entrante para compartir o como canapé si se escoge un corte de pan pequeño.
El segundo porque, además de tremendamente sabroso, es muy fácil de cocinar. Razón por la que entra dentro de las recetas para cocinar en familia.
En tercer lugar porque se hacen rapidísimo al necesitarse apenas cinco minutos de preparación y no más de diez de cocción. La clave está, eso sí, en seguir la auténtica receta de las bruschettas italianas tradicional:

La receta tradicional de la Bruschetta italiana empieza colocando los ingredientes sobre la mesa y cortando la barra de pan o la hogaza en bases de entre 1 y 2 centímetros de altura.

A continuación, pelamos y picamos los dientes de ajo, lavamos y picamos los tomates y escurrimos la bola de mozzarella que trocearemos en trocitos pequeños.

A continuación colocamos las rebanadas de pan ya cortadas sobre la bandeja del horno y lo ponemos a precalentar a 160 grados.

La metemos dentro y mientras esperamos a que se doren (alrededor de 5 minutos) mezclamos todos los ingredientes en un bol (el tomate, la mozzarella, la albahaca fresca picada) y los regamos con 30 ml de aceite de oliva virgen extra. Salpimentamos al gusto.

Vamos sacando las rebanadas ya tostadas de la bandeja de horno y montamos las bruschettas poniendo unas dos o tres cucharadas de mezcla, dependiendo de lo grandes que sean las rebanadas.

Las metemos dos o tres minutos más en el horno si queremos que la mozzarella se derrita, las sacamos, dejamos que pierdan un poco de temperatura sobre la rendija de horno y las servimos calentitas.

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