Si hay una elaboración en España que sea sinónimo de cocinado a fuego lento ese es, sin duda, el puchero o caldo gallego. Una suerte de guiso de carne de cerdo y hortalizas que, como su nombre indica, tiene su origen en Galicia, aunque se haya extendido a otras regiones de España. Una de sus características es que el caldo se prepara con grelos. Una verdura muy conocida en el norte y que no es más que las hojas de los nabos antes de que estos florezcan. Una flor que le aporta un sabor único y amargo que, en caso de encontrarse, se puede sustituir por repollo o berza gallega. Sea cual sea el ingrediente que elijas, el resultado, al menos si sigues nuestro paso a paso, es espectacular.

El primero paso para hacer un buen caldo gallego tiene lugar la noche anterior al día que lo vamos a cocinar y disfrutar, cuando se ponen las habas a remojar. El lacón, si es salado, también se dejará pasar la noche en agua.

Ya al día siguiente, en una olla grande, echaremos dos litros de agua con un poco de sal y la llevaremos a ebullición antes de verter las habas con la carne durante alrededor de una hora y media o hasta que las habas estén blanditas, pero no deshechas.

Tras cinco minutos de cocción, pelamos y picamos las patatas en cachelos y las echamos al caldo junto con los chorizos y dejamos que cueza todo junto.

A mitad de cocción, lavamos las verduras y las partimos en trozos pequeños. Las sumamos al resto de los ingredientes.

En cuanto estén cocidas, rectificamos su punto de sal y las dejamos reposando antes de servirlas.

4 raciones