No decimos nada nuevo si decimos que el aperitivo es sagrado en España, ni tampoco si subrayamos la importancia de un buen acompañamiento de un aperitivo para que este alcance un nuevo nivel.
Pues bien, eso es precisamente lo que os traemos hoy: una excelente forma de mejorar prácticamente cualquier aperitivo tradicional a través de un encurtido casero de primera: las cebollas encurtidas.
Una elaboración que ya tiene valor por sí sola sobre unas patatas fritas, pero que queda maravillosamente con cualquier carne o pescado.
Y es que esa mezcla de dulce, salado, ácido y crujiente hacen del encurtido de cebolla casero uno de los mejores aderezos que conocemos.

Arrancamos cortando las cebollas en juliana bien fina y poniéndola sobre un cuenco hondo al que agregaremos el zumo de un limón y una pizca de sal, antes de empezar a removerlo y dejarlo reposando durante un cuarto de hora.

Pasado ese cuarto de hora, echamos agua, removemos bien y escurrimos la cebolla.

En ese mismo cuenco volvemos a echar agua, el zumo del segundo limón, una cucharada de soja, vinagre, cilantro y pimienta y la cebolla que teníamos reservada. Removemos bien y lo metemos en la nevera durante no menos de seis horas.

Pasado ese tiempo colocamos la cebolla y el encurtido en botes y los guardamos en un lugar fresco y seco. Nuestra cebolla encurtida casera está lista para ser degustada.

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