El chipá es un panecillo tradicional de origen paraguayo, muy popular en toda la región del Cono Sur, incluyendo Brasil y Argentina. Su base está hecha principalmente de almidón de yuca (también conocido como almidón de mandioca o polvilho), lo que le confiere una textura única y una miga suave y esponjosa.
Se cree que el chipá tiene raíces indígenas, ya que el uso del almidón de yuca era común entre las comunidades guaraníes, quienes ya lo utilizaban en diversas preparaciones antes de la llegada de los colonizadores europeos. Con el tiempo, el chipá fue adoptado y adaptado por la cultura mestiza, incorporando elementos de la gastronomía española, como el uso de queso. El chipá se convirtió en un alimento básico, especialmente en la región oriental de Paraguay, donde es consumido a cualquier hora del día.
Tradicionalmente, el chipá se elabora mezclando almidón de yuca con queso (generalmente un queso blanco fresco), huevos, leche y, en ocasiones, un poco de mantequilla. La masa se forma en pequeñas bolitas o moldes y se hornea hasta que estén doradas. Su sabor es distintivo y su textura es ligera, a menudo descrita como un cruce entre pan y bizcocho.
Existen varias variantes del chipá, como el "chipá ku'i", que incorpora un relleno de queso, y el "chipá so'o", que puede incluir carne. Aunque el chipá es más conocido en Paraguay, ha logrado expandirse a otros países de América del Sur, donde se pueden encontrar diferentes interpretaciones y recetas.
Hoy en día, el chipá es un símbolo de la gastronomía paraguaya y es comúnmente servido en fiestas, reuniones y como merienda. Se ha convertido en un producto emblemático que representa la identidad cultural de la región.

Calienta el horno a 180°C (350°F).

En un tazón grande, combina el almidón de yuca y una pizca de sal.

Incorpora el queso desmenuzado o rallado a la mezcla de almidón.

En otro recipiente, bate los huevos y añade la leche y la mantequilla derretida. Mezcla bien.

Agrega la mezcla líquida a los ingredientes secos y mezcla hasta obtener una masa homogénea. Si la masa queda muy seca, añade un poco más de leche.

Con las manos, forma pequeñas bolitas o discos y colócalas en una bandeja para hornear engrasada.

Cocina en el horno durante 20-25 minutos o hasta que estén doradas y cocidas por dentro.

Disfruta los chipás calientes. Son ideales para acompañar con café o mate.

4 raciones