El cocido madrileño es un plato icónico de Madrid, profundamente ligado a la cultura gastronómica de España, y tiene una rica historia que refleja la evolución de la cocina popular española. Este guiso, conocido por sus ingredientes principales como garbanzos, verduras (repollo, zanahorias, patatas), carne (principalmente de cerdo, ternera, y pollo), y embutidos, ha sido consumido y adaptado durante siglos.
Orígenes del cocido madrileño
La historia del cocido madrileño se remonta a la Edad Media y parece tener raíces en el adafina, un guiso de garbanzos y carne que los judíos sefardíes de la península ibérica preparaban como comida sabática. Con la expulsión de los judíos en 1492, la receta fue transformándose al gusto cristiano, agregando embutidos de cerdo y adaptándose a los ingredientes y costumbres locales.
En el siglo XVII, el cocido ya era muy popular en Madrid, y se convirtió en un plato de gran relevancia social, al ser accesible tanto para las clases altas como para las más humildes. Durante el siglo XIX, alcanzó un estatus icónico en las fondas y restaurantes de la ciudad, donde se servía en tres "vuelcos" o etapas: la sopa, los garbanzos con verduras, y finalmente las carnes. Esta forma de servirlo consolidó su estructura actual y lo convirtió en una comida completa y contundente para soportar los inviernos madrileños.
Evolución y presencia actual
A lo largo de los siglos, el cocido madrileño ha continuado evolucionando y adaptándose, aunque su receta básica permanece. Hoy en día, es un plato representativo de la cocina madrileña y es muy apreciado en toda España, especialmente en invierno. Existen numerosas variaciones en su preparación, aunque la estructura de los tres vuelcos sigue siendo tradicional.
El cocido madrileño ha trascendido como símbolo de la gastronomía española, y aún hoy se sirve en muchos hogares, restaurantes y tabernas de Madrid, preservando su carácter histórico y cultural en cada cucharada.

Lava bien las carnes y ponlas en una olla con agua fría a fuego alto. Una vez que el agua empiece a hervir, retira la espuma que se forme en la superficie.

Agrega los garbanzos remojados, las zanahorias, el puerro, y el nabo. Cocina a fuego lento y desespuma si es necesario. Cocina durante aproximadamente 2 horas hasta que los garbanzos estén tiernos.

Incorpora las patatas y el chorizo (y la morcilla en los últimos 10 minutos) para que no se deshagan. Sazona al gusto y sigue cocinando hasta que todo esté en su punto.

Retira el caldo del cocido y cuélalo en otra olla. Añade los fideos y cocina hasta que estén al dente.

Sirve el cocido en tres vuelcos tradicionales: primero la sopa, después los garbanzos con verduras y, finalmente, las carnes.

4 raciones