El daiquiri es, junto al mojito, el otro gran combinado cubano que reina en la coctelería mundial. Sus orígenes se remontan al siglo XIX en cuba, cuando Jenning Cox, un aficionado a la coctelería, se quedó sin ginebra y decidió probar a mezclar el jugo de una lima y el azúcar moreno con un ron local cubano.
El resultado fue mucho mejor de lo esperado. Tanto que no solo repitió, sino que se acabó convirtiendo en su cóctel estrella y el de varios lugares de copas de La Habana.
Según los expertos, la clave para preparar un buen daiquiri es exprimir las limas justo antes de mezclarlas en la coctelera.
También juega un papel importantísimo el hielo, que se debe conservar en el congelador hasta instantes antes de refrescar este clásico de la coctelería mundial.

Prepara la coctelera y el prensador de limas para extraer el zumo de este cítrico. Exprímelo dentro de la coctelera.

A continuación agrega el ron blanco, remueve, y haz lo propio con el azúcar.

Echa unos cuantos cubitos de hielo y agita bien durante 15 o 20 segundos para conseguir que se enfríe la bebida.

Retira los cubos y sirve la bebida en un vaso de copa ancha decorado con una rodajita de lima.

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