La escalivada es uno de los platos más representativos de la cocina tradicional catalana, con profundas raíces en todo el arco mediterráneo. Su nombre proviene del verbo catalán "escalivar", que significa asar al rescoldo o a la brasa, y esta simple técnica ancestral es precisamente el alma de esta receta.
Sus orígenes se remontan a tiempos en los que el fuego era el centro de la vida doméstica. Campesinos y pescadores de Cataluña, la Comunidad Valenciana, Aragón y partes de las Islas Baleares aprovechaban las brasas de la lumbre para asar verduras que tenían a mano: berenjenas, pimientos, cebollas y tomates, productos autóctonos, frescos y de temporada. Este método no solo realzaba el sabor natural de las hortalizas, sino que también las conservaba mejor durante más tiempo.
Durante siglos, la escalivada se mantuvo como una comida humilde pero muy sabrosa. Se consumía sola, como guarnición, o como base para otras elaboraciones. Con el tiempo, este plato fue adoptado también en los menús más sofisticados de la cocina mediterránea, gracias a su sabor ahumado, su versatilidad y su valor nutritivo. No lleva carne ni productos animales, por lo que ha sido históricamente apto para la Cuaresma y otras épocas de ayuno religioso.
Hoy en día, la escalivada se sigue preparando respetando la tradición: asando lentamente las verduras enteras al horno, a la parrilla o incluso directamente sobre las brasas, para después pelarlas y aliñarlas con aceite de oliva virgen extra, sal y a veces ajo. Se sirve fría o templada, y se disfruta sobre una buena rebanada de pan, como tapa, como entrante o como acompañamiento de carnes y pescados.
Este plato no solo representa una receta, sino un ritual que conecta con la tierra, con la paciencia del fuego lento y con el respeto por los productos del campo. La escalivada es, en definitiva, un homenaje al sabor puro del Mediterráneo.

Precalienta el horno
A 200 °C (390 °F), calor arriba y abajo.

Lava y seca las verduras
Lava bien los pimientos, las berenjenas, los tomates y la cebolla.
No retires las pieles ni cortes las verduras. Se asan enteras.

Coloca en una bandeja de horno
Sitúa las verduras enteras en una bandeja forrada con papel de horno o aluminio.
Rocía ligeramente con aceite de oliva.

Asa las verduras
Introduce la bandeja en el horno.
Asa durante unos 45-60 minutos, dándoles la vuelta a mitad de cocción.
Estarán listas cuando la piel esté ennegrecida y arrugada (¡eso da sabor!).
Deja enfriar y pela
Retira del horno y deja reposar tapadas con un paño o papel aluminio durante 10-15 minutos. El vapor ayudará a pelarlas fácilmente.
Pela las verduras con cuidado y elimina semillas si es necesario.
No enjuagues, para no perder el sabor ahumado.

Corta y aliña
Corta en tiras largas o en trozos medianos.
Coloca en una fuente y añade sal al gusto.
Aliña con aceite de oliva virgen extra y, si deseas, un poco de ajo picado finamente.

Sugerencias para servir:
Puedes acompañarla con pan rústico, atún, aceitunas negras o anchoas.
Se sirve templada o fría, como entrante o guarnición.
Consejo:
Si tienes barbacoa o brasas, haz la escalivada directamente sobre las brasas para un sabor ahumado tradicional.

4 raciones