Las espinacas son un vegetal versátil y nutritivo que se puede cocinar de muchas maneras diferentes. Una de las preparaciones más populares es con bechamel, una salsa cremosa y suave que se hace a base de leche, harina y mantequilla. Juntas, las espinacas y la bechamel combinan a la perfección dando lugar a un plato equilibrado y delicioso que es ideal tanto para una cena informal como para una ocasión especial.
Las espinacas son ricas en vitaminas y minerales esenciales, como hierro, calcio y vitamina K. Además, también contienen antioxidantes y fitoquímicos que pueden ayudar a prevenir enfermedades crónicas. La bechamel, por su parte, es una salsa tradicional de la cocina francesa que se utiliza en muchos platos para añadir sabor y cremosidad.
Esta receta de espinacas con bechamel es fácil de hacer y se puede personalizar con distintos aderezos y especias según tus gustos. Es un plato completo y reconfortante que se puede servir como acompañamiento o como plato principal. Además, también es una opción saludable y deliciosa para aquellos que buscan incorporar más verduras a su dieta.
¡Así que enfúndate el delantal y anímate a preparar esta riquísima receta con nosotros!

Ponemos una sartén al fuego con un chorro de aceite y esperamos a que se caliente. Agregamos las espinacas frescas y rehogamos durante 6-7 minutos. Después, reservamos.

En un cazo aparte, calentamos 50 ml de aceite, agregamos la harina y doramos durante un par de minutos. Pasado ese tiempo, vertemos la leche poco a poco sin dejar de remover para que no se formen grumos hasta obtener una crema ligera. Condimentamos con sal, pimienta y nuez moscada.

Combinamos las espinacas rehogadas y la bechamel.

Añadimos las espinacas con la crema a una fuente para horno y espolvoreamos queso rallado.

Gratinamos a 180 °C durante 10 minutos.

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