Si hay un alimento completo, nutritivo y versátil, ese es el huevo. Un ingrediente que, además, se puede cocinar de una y mil formas.
Una de las menos famosas y, sin embargo, más empleadas en la alta cocina es la que pasa por marinar o curar la yema del huevo.
De esta forma no solo se le aporta un extra de sabor a la ya de por sí sabrosa yema, sino que se consigue solidificar ligeramente la yema.
La clave de un buen huevo curado, como siempre decimos, es manejar bien los tiempos y seguir un paso a paso de 10 como el que os brindamos a continuación.

Empezamos sacando el huevo de la nevera y esperando que se atempere unos segundos antes de romperlo y separar la clara de la yema.

A continuación ponemos la yema en soja y la dejamos marinándose durante 48 horas.

La clara la podemos aprovechar para hacer una tortilla de claras o para mezclarla con un poco de agua para conseguir una clara crujiente con la que acompañar la yema curada.
En función de si la queremos más o menos sólida la dejaremos más o menos tiempo. En 24 horas se quedará como se aprecia en la imagen anterior y en 48 completamente sólida. Si optas por esta última versión para rallarla, prueba a aderezarla con un poquito de especias picantes, ya que le dan un puntito espectacular.

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