Hablar de Ketchup es, probablemente, hacerlo de la salsa o aderezo más famosa y consumida en todo el mundo.
Una salsa agridulce elaborada a base de tomates, azúcar, vinagre, algún que otro condimento y varias especias que no todos saben tienen su origen en China, el país de las salsas agridulces.
Y es que, como con tantas otras cosas, quienes la popularizaron y convirtieron en lo que es hoy fueron los estadounidenses al escogerla como el complemento ideal para las hamburguesas, los perritos calientes y las patatas fritas.
Es precisamente su receta la que traemos aquí para que podáis elaborar vuestro ketchup casero de forma rápida y sencilla.

Empezamos lavando los tomates y el pimiento. Cuando los tengamos limpios los cortaremos en trozos grande (los pimientos sin semillas) y los echaremos en un cazo, a ser posible, que sea antiadherente.

Encendemos el fuego y le sumamos la cebolla en trozos y el diente de ajo pelado y dejamos que se cocine todo a fuego lento durante unos 40 minutos o hasta que veamos que todos los ingredientes están bien blanditos.

Será entonces cuando pasemos a triturar todos estos ingredientes hasta que nos quede bien finito para luego sumarle las especias, el azúcar y el vinagre. Removemos todo y lo dejamos que se cocine una hora a fuego lento o hasta conseguir un puré espeso.

Por último, lo retiramos del fuego, esperamos a que pierda temperatura, lo repartimos en recipientes de cristal y los guardamos en la nevera hasta que vayamos a consumirlos.

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