La lasaña de carne es uno de los platos más emblemáticos de la cocina italiana, con una historia que se remonta a varios siglos atrás. La palabra "lasaña" proviene del término griego "lasanon," que se refería a una olla o recipiente para cocinar. Posteriormente, los romanos adoptaron el término "lasanum" para describir el plato en el que se cocinaba la lasaña, y con el tiempo, la palabra pasó a referirse al propio plato de pasta. Los orígenes de la lasaña se pueden rastrear hasta la antigua Roma, donde se preparaba una versión rudimentaria del plato conocido como "lagana." Este consistía en capas de pasta fina intercaladas con rellenos, aunque no se utilizaban ingredientes como la carne o el queso que se asocian con la lasaña moderna. Durante la Edad Media, la lasaña comenzó a evolucionar y adquirió más similitudes con la versión actual. En la región de Emilia-Romaña, en el norte de Italia, la lasaña empezó a incluir capas de pasta con una mezcla de carne, salsa de tomate, bechamel y queso. Esta región sigue siendo famosa por su lasaña, particularmente la lasaña al forno (horneada). La receta tradicional de lasaña de carne, tal como la conocemos hoy, incluye capas de pasta intercaladas con una salsa de carne (ragù), salsa bechamel y queso parmesano o mozzarella. El ragù típicamente se prepara con una mezcla de carne de res y cerdo, cocida a fuego lento con tomates, vino, cebollas, zanahorias, apio y hierbas aromáticas como el laurel y el romero. La bechamel se elabora con mantequilla, harina y leche, y añade una cremosidad característica al plato. La lasaña se popularizó en todo el mundo durante el siglo XX, gracias a la diáspora italiana y la globalización de la cocina italiana. Hoy en día, la lasaña de carne es un plato común en muchas culturas y ha inspirado numerosas variaciones, incluyendo versiones vegetarianas y adaptaciones con diferentes tipos de carne y quesos. A lo largo de los años, la lasaña ha sido un símbolo de la cocina casera y familiar, representando no solo una comida deliciosa, sino también un acto de amor y cuidado al preparar un plato tan elaborado y reconfortante.

Calentar el aceite de oliva en una sartén grande a fuego medio-alto. Añadir la cebolla, la zanahoria, el apio y el ajo. Cocinar hasta que estén blandos, unos 5-7 minutos.

Añadir la carne picada y cocinar hasta que esté dorada, rompiéndola con una cuchara de madera.

Añadir la pasta de tomate, los tomates triturados, el caldo de carne o vino, la hoja de laurel, el orégano, la albahaca, el azúcar (si se usa), la sal y la pimienta. Reducir el fuego y dejar cocer a fuego lento durante 1-2 horas, removiendo de vez en cuando.

En una cacerola, derretir la mantequilla a fuego medio. Añadir la harina y cocinar, removiendo constantemente, durante 2-3 minutos para formar un roux.

Añadir la leche poco a poco, batiendo constantemente para evitar grumos. Cocinar hasta que la salsa espese, unos 5-7 minutos.

Sazonar con sal, pimienta y una pizca de nuez moscada.

Precalentar el horno a 180°C (350°F).
En una fuente de horno, colocar una capa delgada de salsa de carne. Cubrir con una capa de láminas de lasaña.

Añadir una capa de salsa bechamel sobre las láminas de lasaña, seguida de una capa de queso mozzarella y parmesano.

Repetir las capas hasta que se utilicen todos los ingredientes, terminando con una capa de salsa bechamel y una generosa cantidad de queso parmesano y mozzarella en la parte superior.

Cubrir la fuente de horno con papel de aluminio y hornear durante 30 minutos.
Retirar el papel de aluminio y hornear durante otros 10-15 minutos, o hasta que la parte superior esté dorada y burbujeante.

Dejar reposar la lasaña durante 10-15 minutos antes de cortar y servir.
¡Disfruta de tu deliciosa lasaña de carne casera!

4 raciones