La lasaña de espinacas y ricotta es una alternativa ligera a la lasaña tradicional que enamora por su suavidad, cremosidad y sabor.
Esta receta combina la suavidad de la ricotta con el sabor y nutrientes de las espinacas, todo ello bañado en una salsa bechamel. Es un plato muy versátil que se puede servir como plato principal para una cena especial o para compartir con amigos y familiares.
Para preparar esta lasaña, necesitarás algunos ingredientes clave, como espinacas frescas, queso ricotta, salsa bechamel y pasta de lasaña. Además, se pueden agregar otras verduras como champiñones, calabacines o pimientos para darle sabor y hacer que el plato sea aún más saludable.
Con esta receta, podrás disfrutar de una deliciosa lasaña vegetariana en casa, que seguramente se convertirá en uno de tus platos favoritos. Sigue leyendo para descubrir cómo preparar esta deliciosa lasaña de espinacas y ricotta.

Primero prepara la bechamel. Derrite la mantequilla en un cazo, añade la harina y cocina hasta que se empiece a dorar. Agrega la leche poco a poco sin dejar de remover hasta que espese. Agrega nuez moscada y sal. Una vez lista, resérvala.

Lava las espinacas y saltéalas en una sartén con un chorrito de aceite y una pizca de sal.

Pica las espinacas finamente con la ayuda de un cuchillo y mézclalas en un bol con la ricota, el parmesano, sal y pimienta.

Cuece la pasta en una olla amplia con abundante agua y sal siguiendo las instrucciones del paquete. Una vez cocida, extiende las láminas sobre un paño de cocina limpio para escurrirlas.

Empieza extendiendo un poco de bechamel en el fondo de una fuente de horno, añade una primera capa de pasta y otra de la mezcla de espinacas y ricota. Continúa con un poco de bechamel, dados de mozzarella y repite el proceso hasta cubrir la fuente.

Por último, cubre con bechamel y queso rallado, y hornea durante 25-30 minutos a 180 °C o hasta que gratine.

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