El limón helado es una exquisitez veraniega que equilibra a la perfección lo ácido y lo dulce.
El color amarillo brillante de este manjar helado es tan vibrante como su sabor, una verdadera explosión cítrica que gusta tanto a mayores como a niños.
A pesar de lo que pueda parecer, su elaboración es bastante sencilla y solo necesitarás cinco ingredientes de tu despensa: limones, nata, yogur griego y algún endulzante al gusto.
El limón helado es una prueba de cómo lo simple puede convertirse en algo extraordinario. Una delicia cítrica, fresca y dulce que siempre nos deja con ganas de más.

Cortamos los limones por la mitad, los vaciamos y los reservamos.

En un bol amplio, montamos la nata con la ayuda de unas varillas eléctricas. Recuerda que la nata tiene que estar bien fría de la nevera para que monte. A continuación, añade el yogur griego y mezcla bien.

Una vez montada la nata, agregamos la ralladura del limón, el azúcar o endulzante que prefiramos y el chorrito de zumo de limón. Mezclamos hasta que queden integrados todos los ingredientes.

Por último, rellenamos los limones con la crema, congelamos y ¡listo!

0 raciones