Dicen los maestros coctelereos que un buen Manhattan debe ser como el skyline de la ciudad que le da nombre. Es decir, tener toques clásicos, sobrios, elegantes y rompedores.
Es por eso por lo que el cóctel Manhattan es uno de los cócteles de whisky más valorados y consumidos en todo el mundo.
Por eso, y porque resulta ideal de perfecto para acabar una sobremesa que para disfrutar como aperitivo en sustitución de un vermú.
La clave para disfrutar de un buen Manhattan -así como de cualquier otro cóctel- es recopilar los mejores ingredientes y controlar las cantidades de mezcla. Dos asuntos que pasamos a tratar a continuación:

El primer paso para hacer un cóctel Manhattan es disponer de todos los elementos en la mesa de trabajo y, posteriormente, buscar la coctelera y llenarla de hielo.

A continuación le echamos el whisky en primer lugar y, después, el vermut rojo. Cerramos la coctelera y agitamos bien durante 15 o 20 segundoss.

La abrimos, buscamos la copa de Manhattan y vertemos la mezcla anterior que terminaremos con un par de gotitas de angostura.

Completamos nuestro cóctel Manhattan casero con una guinda (o en un su defecto una rodaja de naranja) y si nos gusta una hojita de hierbabuena. Lo disfrutamos frío.

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