La mermelada de tomate es una de las confituras más atípicas que existen pero también una de las más ricas.
Y es que, más allá de las clásicas mermeladas de fresa, arándanos, melocotón o ciruela, las mermeladas de hortalizas o verduras como la de cebolla, la de pimientos o la de tomate son un excelente aderezo para dar color y sabor a tus platos.
Así que, si te ha pasado como a nosotros y tienes un exceso de tomates en la nevera y no sabes qué hacer con ellos, mételos en una cazuela con azúcar y prepara esta estupenda mermelada.
Añádela a tus tostadas con queso o a tus hamburguesas y alucinarás de lo rico que queda.

Lava y trocea los tomates en cubos. Si no te gusta la piel, puedes retirársela haciéndoles un corte en cruz y escaldándolos unos segundos para que se ablande. Tras este paso, la piel saldrá prácticamente sola.

Añade los tomates troceados a una olla a fuego medio.

Añade el azúcar y el zumo del limón a la olla con los tomates.
Cocina a fuego lento durante unos 45 minutos y remueve constantemente para que no se pegue. Poco a poco verás como la mezcla va espesando.

Pasado ese tiempo, retira la mermelada del fuego y guárdala en tarros de cristal herméticos para una conservación óptima.

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