La Semana Santa es la época del año preferida para los amantes de los dulces tradicionales. No en vano es la semana en la que más torrijas, pestiños u hojuelas se consumen del año.
Pues bien, en la tierra originaria de buena parte de los dulces típicos de Semana Santa, Castilla y León, se elabora uno de los más sabrosos: los panecillos de Ávila.
Una elaboración a mitad de camino entre la panadería y la repostería que da lugar a uno de los más interesantes dulces de esta época del año.
Tanto que queremos que lo pruebes, independientemente de si puedes o no desplazarte a Ávila durante la Semana Santa, de la mano de esta sencilla y riquísima receta:

Arrancamos mezclando en un bol el huevo, el licor de anís, el azúcar y el aceite. Buscamos otro y mezclamos ahora la harina con la levadura química. A esta le sumamos la primera mezcla, muy poco a poco, mientras vamos removiendo para ayudar a que se ligue.

En cuanto hayamos conseguido una masa compacta, la cubrimos con un paño de cocina y la dejamos reposar durante media hora.

Pasado ese tiempo dividimos la masa en 10 trozos iguales y, con las manos, le damos forma de panecillos pequeños alargados.

Buscamos una sartén grande y profunda, echamos abundante aceite y la ponemos en el fuego a fuerza medio - baja. En cuanto empiece a hacer sonido vamos echando los panecillos. Le damos la vuelta para que se cocinen por todos los lados.

Según vayan quedando dorados, los vamos sacando y poniendo sobre un plato recubierto con papel absorbente. Los espolvoreemos con azúcar glass y los servimos al centro de la mesa.

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