El puré de calabaza tiene una historia rica que se remonta a miles de años, ligada al cultivo de la calabaza en América. Las calabazas son originarias de Mesoamérica, donde se cultivaban hace más de 7.500 años. Las civilizaciones precolombinas, como los mayas y los aztecas, ya utilizaban la calabaza no solo como alimento, sino también por sus semillas y cáscaras.
Cuando los europeos llegaron a América en el siglo XVI, descubrieron la calabaza y rápidamente la incorporaron a su dieta. En Europa, la calabaza se adaptó bien a los climas templados, y el puré de calabaza comenzó a aparecer en recetas tanto dulces como saladas.
En Estados Unidos, el puré de calabaza se popularizó especialmente durante el siglo XIX, asociado con el Día de Acción de Gracias. El pumpkin pie (pastel de calabaza), hecho con puré de calabaza, se convirtió en un plato tradicional. Con el tiempo, la industrialización llevó a la creación del puré de calabaza enlatado, facilitando su uso en la cocina moderna.
Hoy en día, el puré de calabaza se utiliza en todo el mundo en sopas, postres, panes, salsas y bebidas, como el famoso pumpkin spice latte. Además, es valorado por sus beneficios nutricionales, siendo rico en vitaminas A y C, fibra y antioxidantes.

Preparar la calabaza

Cocinar la calabaza

Triturar

Añadir sabor

Sirve caliente como guarnición o base para otros platos

Tips

4 raciones