Las rosquillas de anís son un dulce tradicional muy popular en España y varios países de Latinoamérica. Su origen se remonta a tiempos antiguos, y forman parte de la repostería tradicional vinculada a celebraciones religiosas, fiestas populares y ocasiones especiales.
Origen y tradición
Evolución y variedades
Las rosquillas de anís son un dulce con raíces muy antiguas, que combina la tradición mediterránea del anís con la cultura española y latinoamericana. Son una expresión culinaria de la festividad, la unión y el sabor tradicional que perdura hasta hoy en día.

En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos.

Incorpora el anís, la leche, el aceite y la ralladura de limón. Mezcla bien.

Añade la levadura química y comienza a incorporar la harina poco a poco, mezclando hasta obtener una masa suave pero que no se pegue a las manos.

Cubre el bol con un paño limpio y deja reposar la masa 30 minutos a temperatura ambiente.

Toma pequeñas porciones de masa (aprox. 30-35 g cada una), forma bolitas y luego haz un agujero en el centro para darles la forma clásica de rosquilla.

Calienta abundante aceite a fuego medio. Fríe las rosquillas por tandas, 2–3 minutos por lado, hasta que estén doradas y esponjosas. No uses fuego muy alto, para que no queden crudas por dentro.

Saca las rosquillas con espumadera y colócalas sobre papel absorbente. Aún calientes, pásalas por azúcar para que se adhiera bien.

Consejos para que salgan bien esponjosas

20 raciones