La salsa teriyaki es uno de los condimentos más icónicos de la cocina japonesa, aunque su popularidad se ha extendido por todo el mundo. Su nombre proviene de la combinación de las palabras japonesas "teri", que significa brillo, y "yaki", que significa asar o grillar.
Estas dos características definen a la perfección la esencia de esta salsa: añade un brillo apetitoso a los alimentos y se utiliza comúnmente en métodos de cocción como asar o freír.
La salsa teriyaki es una mezcla magistral de dulzor, salinidad y un toque de acidez, lo que la convierte en un complemento ideal para una amplia variedad de platos, desde carnes y pescados hasta vegetales y tofu.
Además de su uso en la cocina, la salsa teriyaki se ha convertido en un ingrediente básico en la despensa de muchas personas, ya que su sabor único tiene la capacidad de transformar platos sencillos en experiencias gastronómicas memorables.
Su versatilidad y sabor inconfundible la hacen indispensable en cualquier exploración de la cocina asiática. Dicho esto, veamos cómo hacer una auténtica salsa teriyaki casera.

En una cacerola pequeña, añade la salsa de soja, el agua, el azúcar moreno, la miel y el vinagre de arroz.

Incorpora el ajo picado y el jengibre rallado a la mezcla.

Lleva la cacerola a fuego medio-alto y calienta la mezcla hasta que el azúcar se disuelva completamente, removiendo ocasionalmente.
Añade el almidón de maíz disuelto en agua y remueve constantemente hasta que la salsa se espese a tu gusto.

Reduce el fuego a bajo y cocina la salsa durante unos 5 minutos adicionales, permitiendo que los sabores se mezclen.

Si prefieres una salsa más suave, puedes colarla para eliminar los trozos de ajo y jengibre. Deja que la salsa se enfríe antes de usarla o almacenarla.

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