Para los que no lo conozcan o solo lo hayan probado en algún restaurante árabe o vegano, el tahini, también llamado tahina, es una pasta elaborada con semillas de sésamo molidas.
Esta pasta forma parte de buena parte de los platos principales de los países de Oriente Medio, siendo el hummus uno de sus aderezos hermanos.
Además de para dipear con crudités o pan tostado, el tahini también se puede utilizar como salsa para ensaladas con una pizca de sal y con un poquito de ajo picado y jugo de limón para acompañar carnes, verduras o pescados.
Como ves, el tahini puede resultar de lo más interesante tanto a la hora de saborizar multitud de elaboraciones como a la hora de conseguir un entrante junto a unas verduritas cortadas de lo más sencillo, sabroso y sano.

Empezamos tostando las semillas de sésamo en una sartén durante 3 o 4 minutos o hasta que veamos que empiezan a dorarse.

A continuación las echamos en una batidora o robot de cocina y las machacamos.

Una vez molidas, le sumamos el aceite de oliva y volvemos a batir hasta conseguir una pasta homogénea.

Para aligerar la pasta le echamos el agua y volvemos a darle a la batidora. Ahora solo queda ponerlo en un cuenquito, lloverle un poco de sésamo pasado brevemente por la sartén y disfrutarlo.

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