El tajín de ternera con membrillo es un plato tradicional de la cocina marroquí que combina sabores dulces y salados, característico de la gastronomía del Magreb. Su origen se remonta a la cultura bereber, donde el tajín (o tajine) es un método de cocción ancestral que utiliza un recipiente de barro con tapa cónica para cocinar a fuego lento, permitiendo que los ingredientes conserven sus jugos y aromas.
El uso del membrillo en este plato refleja la influencia andalusí y la tradición marroquí de incorporar frutas en guisos de carne, creando una armonía de contrastes entre lo especiado y lo dulce. En este caso, el membrillo se carameliza con miel y canela, aportando un toque agridulce que realza la ternera tierna cocida con especias como el jengibre, la cúrcuma y la canela.
Este plato es especialmente popular en celebraciones y ocasiones especiales, ya que simboliza hospitalidad y riqueza de sabores dentro de la cocina marroquí.

Dorar la carne: En un tajín o cacerola grande, calentar el aceite de oliva y sofreír la cebolla y el ajo hasta que estén dorados. Agregar la carne de ternera y sellarla por todos lados.

Añadir especias: Incorporar la canela, cúrcuma, jengibre, pimienta, comino y azafrán. Remover bien para que la carne se impregne de los sabores.

Cocción lenta: Verter el caldo o agua, tapar y cocinar a fuego lento durante 1 hora o hasta que la carne esté tierna.

Preparar los membrillos: Mientras la carne se cocina, pelar y cortar los membrillos en gajos. Hervirlos en agua durante 5 minutos hasta que estén tiernos. Luego, dorarlos en una sartén con miel y una pizca de canela hasta caramelizarlos.

Unir los ingredientes: Agregar los membrillos caramelizados al tajín y cocinar todo junto 10-15 minutos más.

Servir: Decorar con almendras tostadas y perejil o cilantro fresco. Acompañar con cuscús o pan marroquí.
Este plato tiene un equilibrio perfecto entre lo dulce y lo especiado, característico de la cocina marroquí. ¡Buen provecho!

4 raciones