La tarta de queso de La Viña es un emblema de la gastronomía vasca y un fenómeno global que nació de forma casi accidental en un pequeño bar de pintxos de la Parte Vieja de San Sebastián.
El restaurante La Viña fue fundado en 1959 por Eladio Rivera y Carmen Jiménez, junto con sus cuñados Antonio Rivera y Conchi Hernáez. Décadas después, su hijo, Santiago Rivera, tomó las riendas del negocio familiar. A finales de los años 80, Santi comenzó a experimentar en la cocina durante sus días libres, combinando recetas de libros y realizando múltiples pruebas hasta dar con una tarta de queso que destacaba por su sencillez y sabor único.
Esta tarta se caracteriza por su ausencia de base, su superficie caramelizada y su interior cremoso y ligeramente tembloroso. A diferencia de las tartas de queso tradicionales, se hornea a alta temperatura, lo que le confiere su distintivo aspecto "quemado" en la superficie, de ahí su apodo internacional: "burnt Basque cheesecake".
Aunque inicialmente se ofrecía de forma discreta en el bar, la tarta ganó popularidad entre los clientes habituales y, con el tiempo, se convirtió en el postre estrella del establecimiento. Su fama trascendió fronteras gracias a la difusión en redes sociales y menciones en medios internacionales, como The New York Times, que la proclamó como uno de los sabores del año en 2021.
Hoy en día, la tarta de queso de La Viña es replicada en restaurantes de todo el mundo, desde Londres hasta Estambul, y se ha convertido en un símbolo de la cocina vasca contemporánea. Sin embargo, muchos coinciden en que la original, servida en su bandeja forrada de papel de horno en la calle 31 de Agosto de San Sebastián, conserva un sabor y una textura inigualables.
La historia de la tarta de queso de La Viña es un ejemplo de cómo la tradición, la innovación y la pasión por la cocina pueden converger para crear un icono gastronómico que trasciende culturas y generaciones.

Precalienta el horno a 210 °C con calor arriba y abajo (sin ventilador).

Forra un molde desmontable (20–24 cm de diámetro) con papel de hornear, dejando que sobresalga por los bordes. No es necesario engrasarlo.

Mezcla todos los ingredientes en este orden:

Vierte la mezcla en el molde forrado y alisa ligeramente la superficie.

Hornea durante 40–45 minutos.

Deja enfriar a temperatura ambiente dentro del molde.
Luego, refrigera mínimo 4 horas (mejor toda la noche).

Desmolda y sirve fría o a temperatura ambiente.
El centro debe quedar cremoso, casi como una mousse horneada.

Consejos:

8 raciones
180