Empezar a cocinar puede dar un poco de respeto. La receta, los pasos correctos, los ingredientes frescos y naturales, algunos que se conocen poco, junto a técnicas que parecen reservadas para chefs, puede dar la sensación de que cocinar bien es complicado.
Pero la realidad es otra. Lo que comemos habitualmente está basado en reglas muy simples, como una buena organización, el control del calor y de los tiempos, y conocer los condimentos que se van a utilizar. En absoluto es necesario dominar técnicas avanzadas o complicadas para cocinar bien, bastará con conocer algunos trucos prácticos que facilitan mucho el proceso.
Son los pequeños detalles y los trucos de cocina los que realmente dirigen el rumbo de la preparación de platos sabrosos. Para todos aquellos que empiezan se ha redactado este artículo con estos cinco sencillos trucos para atreverse con todo en la cocina.
1. Lee la receta completa antes de empezar
Problema que resuelve:
Este es el error más común entre los cocineros aficionados, y como cabe suponer conlleva errores de peso, como que falte un ingrediente, no saber la temperatura óptima, aportar más o menos cantidades de las necesarias…
El truco práctico:
Antes de empezar, lee toda la receta de principio a fin, que aunque parezca lo razonable, casi nadie lo hace con la atención debida. Esto te permite entender el proceso completo y evitar imprevistos. Además, es muy recomendable preparar todos los ingredientes antes de comenzar.
En cocina profesional existe el concepto llamado mise en place, que consiste en tener todo preparado antes de empezar a cocinar.
Cuando lo haces:
- Cocinas con más calma
- Cometes menos errores
- Todo fluye de forma mucho más natural
Cocinar deja de ser una carrera contra el reloj y se convierte en un proceso mucho más agradable.
2. Aprende a controlar el fuego
Problema que resuelve:
Muchas personas cocinan siempre con el fuego al máximo pensando que así terminarán antes. El resultado suele ser que los alimentos se queman por fuera, quedando poco hechos por dentro.
El truco práctico:
La temperatura es uno de los aspectos más importantes de la cocina. No todos los platos necesitan fuego fuerte. Infórmate antes de comenzar.
Una referencia sencilla puede ayudarte:
- Fuego alto: para hervir agua o saltear rápido
- Fuego medio: ideal para la mayoría de platos del día a día
- Fuego bajo: perfecto para guisos, salsas o cocciones lentas
En realidad, muchos platos mejoran cuando se cocinan con algo de paciencia. Un sofrito hecho a fuego medio, por ejemplo, desarrolla mucho más sabor que uno hecho con prisa.
Aprender a bajar el fuego en el momento adecuado suele ser uno de los grandes saltos de calidad en la cocina doméstica.
3. Utiliza la sal en el momento adecuado
Problema que resuelve:
Un plato puede estar bien cocinado, pero si no tiene el punto correcto de sal, algo falla. A veces queda soso; otras, demasiado fuerte.
El truco práctico:
La clave está en sazonar en diferentes momentos de la receta, no solo al final.
Algunos ejemplos sencillos:
- Salar ligeramente la carne antes de cocinarla
- Añadir sal al agua cuando hiervas pasta o arroz
- Ajustar el punto final antes de servir
Esto permite que los ingredientes absorban mejor el sabor durante la cocción.
Un consejo útil para principiantes es empezar con poca sal y añadir más si hace falta. Siempre es más fácil corregir así que intentar arreglar un plato demasiado salado.
4. Un buen cuchillo cambia mucho la experiencia
Problema que resuelve:
Cortar verduras o carne puede resultar frustrante si el cuchillo no corta bien. Además de incómodo, llega a ser más peligroso.
El truco práctico:
No necesitas tener diez cuchillos diferentes. En realidad, con dos es suficiente:
- Un cuchillo de chef para la mayoría de tareas
- Un cuchillo pequeño para pelar o trabajos más delicados
Pero, además del utensilio, también importa cómo se utiliza.
- Mantén los dedos ligeramente doblados cuando sujetes los alimentos
- Haz movimientos suaves en lugar de presionar demasiado
- Intenta cortar piezas de tamaño similar, de este modo, los ingredientes se cocinarán de forma uniforme.
5. Prueba la comida mientras cocinas
Problema que resuelve:
Terminar un plato sin haberlo probado antes es una de las cosas más comunes cuando alguien empieza a cocinar. Y también una de las más fáciles de evitar.
El truco práctico:
Probar el plato durante la preparación permite detectar si algo falta.
Puedes hacerlo en varios momentos:
- A mitad de la cocción
- Cuando añadas especias o condimentos
- Justo antes de servir
Esto te permitirá ajustar pequeños detalles. Los cocineros profesionales prueban constantemente sus platos mientras los preparan, mejorando constantemente el resultado.
Pequeños hábitos que cambian la forma de cocinar
La cocina es una habilidad que mejora con la práctica y con algunos hábitos muy sencillos.
Leer bien la receta antes de empezar, controlar la potencia del fuego, usar correctamente la cantidad de sal, cortar correctamente los ingredientes y probar la comida durante la preparación son gestos pequeños, pero decisivos.
Muchas personas que empiezan a cocinar descubren con el tiempo que la confianza llega poco a poco, receta tras receta.
Un día una tortilla sale mejor que la anterior. Otro día un arroz queda perfecto. Y casi sin ser consciente de ello, cocinar empieza a resultar natural.




