Receta de Nubes o marshmallows caseros
Los marshmallows, conocidos también como nubes en algunas partes del mundo, son dulces esponjosos que encantan a grandes y pequeños.
Su textura ligera y aireada, junto con su dulzura delicada, los hace irresistibles para muchos. Se elaboran principalmente con azúcar, agua, gelatina y aire, y su proceso de elaboración resulta en esa textura única que se funde en la boca.
Los marshmallows son muy versátiles: pueden ser consumidos solos como un dulce, tostados en una fogata para hacer s'mores, añadidos a una taza de chocolate caliente o usados en recetas de postres como tortas y galletas.
Aunque su forma más reconocible es la cilíndrica y de color blanco, también se presentan en una variedad de formas, tamaños y colores.
En definitiva, los marshmallows son más que simples golosinas; son una experiencia culinaria que evoca recuerdos de infancia y brinda consuelo con cada mordisco.
Ingredientes
Cómo hacer Nubes o marshmallows caseros
En la taza de una batidora de pie, espolvorea la gelatina sobre 1/2 taza de agua fría. Deja reposar durante unos 10 minutos.
Mientras tanto, en una cacerola mediana, combina la otra 1/2 taza de agua, azúcar, jarabe de maíz y sal. Calienta a fuego medio, revolviendo, hasta que el azúcar se disuelva.

Una vez que el azúcar se haya disuelto, aumenta el fuego a alto y cocina la mezcla sin revolver hasta que alcance los 115-120°C en un termómetro de caramelo, esto tomará entre 7-9 minutos.

Con la batidora a baja velocidad, vierte lentamente el jarabe caliente sobre la gelatina. Aumenta la velocidad a alta y bate hasta que la mezcla se vuelva espesa y el doble de volumen, alrededor de 10-15 minutos. Añade la vainilla durante el último minuto de batido.
Mientras bates la mezcla, engrasa ligeramente un molde de 23x33 cm y espolvorea con azúcar glas para prepararlo.

Cuando la mezcla esté lista, viértela en el molde preparado, alisa la parte superior y espolvorea con más azúcar glas. Deja reposar durante al menos 4 horas, o preferiblemente durante la noche.
Una vez que las esponjitas caeras estén firmes, corta en cuadrados y revuelve en más azúcar glas para evitar que se peguen.





