Receta de Bechamel receta casera
La salsa bechamel, blanca, suave y sedosa, es una de las grandes joyas de la gastronomía europea. Aunque hoy la encontramos en lasañas, croquetas, gratinados y platos caseros por todo el mundo, pocos conocen su fascinante origen, lleno de historia, mitos y evolución culinaria.
Orígenes nobles en la cocina francesa
Aunque su nombre suena claramente francés, la historia de la bechamel es más compleja de lo que parece. El origen de esta salsa se remonta al siglo XVII en Francia, durante el reinado de Luis XIV. Se dice que la salsa fue perfeccionada por el marqués de Béchamel, Louis de Béchameil, un noble francés que no era cocinero, sino financiero y cortesano. Amante del buen comer, contrató a chefs para que elaboraran platos sofisticados dignos de la corte de Versalles. Uno de esos cocineros, probablemente François Pierre de La Varenne, chef del marqués y considerado padre de la cocina francesa moderna, habría sido el verdadero creador (o refinador) de esta salsa blanca. La bautizó en honor a su patrón como muestra de cortesía y reconocimiento, un gesto habitual en la cocina aristocrática de la época.
Influencias italianas
Pero aquí viene la parte interesante: muchos historiadores coinciden en que la base de la bechamel ya existía en Italia antes de su formalización en Francia. La “salsa colla” (salsa de pegamento) utilizada en la cocina renacentista italiana, particularmente en Florencia, ya combinaba leche con harina para espesar platos. Cuando Catalina de Médici se casó con el rey Enrique II de Francia en 1533, llevó consigo a sus cocineros italianos, ingredientes exóticos y nuevas técnicas, entre ellas probablemente esta salsa blanca que luego evolucionaría en la cocina francesa hasta convertirse en la bechamel que hoy conocemos.
Evolución y popularidad
La bechamel, originalmente considerada una salsa lujosa, fue simplificándose con el tiempo y se popularizó entre la burguesía francesa. Al combinar harina, mantequilla y leche, permitía crear una base neutra pero cremosa que servía de punto de partida para muchas otras salsas, como la mornay (con queso) o la soubise (con cebolla). En el siglo XIX, el célebre chef Marie-Antoine Carême, uno de los grandes revolucionarios de la cocina clásica, la clasificó como una de las “salsas madre”, es decir, una de las cinco salsas básicas de la cocina francesa a partir de las cuales se elaboran muchas más.
La bechamel en el mundo actual
Hoy en día, la bechamel ha traspasado fronteras. En España, es un ingrediente imprescindible en las croquetas, en Grecia en la moussaka, en Italia en la lasaña y en muchos otros países se utiliza como base para gratinados, soufflés o platos vegetarianos. Aunque sus ingredientes son simples —harina, mantequilla y leche—, su técnica requiere mimo y paciencia. Una bechamel bien hecha debe ser suave, sin grumos, y con un sabor delicado que complemente el plato sin eclipsarlo.
Curiosidades sobre la salsa bechamel
- En versiones más modernas, algunos chefs sustituyen la mantequilla por aceite de oliva para una opción más ligera.
- La bechamel puede usarse como espesante para sopas y cremas, aportando una textura rica y sedosa.
- Una variante sin gluten se puede hacer con maicena o harina de arroz, ideal para personas con celiaquía.
Conclusión
La historia de la bechamel es un testimonio del poder transformador de la cocina. Desde las mesas de nobles franceses hasta nuestras cocinas modernas, esta salsa ha cruzado siglos, fronteras y culturas. Y aunque su origen exacto pueda ser objeto de debate, su lugar en la gastronomía mundial es indiscutible. Si aún no la dominas, atrévete a prepararla. Descubrirás que, como muchas cosas en la cocina, lo más simple puede ser también lo más elegante.
Ingredientes para 4 personas
Cómo hacer Bechamel receta casera
Derretir la mantequilla
En una cazuela o sartén mediana, derrite la mantequilla a fuego medio sin que se queme (unos 2 minutos).

Añadir la harina (hacer roux)
Incorpora la harina y remueve constantemente con una cuchara de madera o unas varillas durante 2-3 minutos. Se formará una pasta llamada roux, de color dorado claro. Esto elimina el sabor a crudo de la harina.

Incorporar la leche caliente poco a poco
Añade la leche gradualmente, removiendo sin parar para evitar grumos. Al principio la mezcla será espesa, pero se irá aligerando. Este paso debe hacerse durante 3-4 minutos.

Cocer y espesar
Cocina a fuego medio-bajo durante unos 5 minutos más, removiendo constantemente hasta que obtengas una salsa suave, sin grumos y con textura cremosa.

Salpimentar y aromatizar
Añade sal al gusto y, si lo deseas, un poco de nuez moscada rallada y pimienta blanca.

Consejos extra:
- Si quieres una bechamel más ligera: reduce la mantequilla y la harina a 30 g cada una, y usa 500 ml de leche igualmente.
- Para una bechamel muy espesa (ideal para croquetas): usa 70 g de harina y 70 g de mantequilla con la misma cantidad de leche.
- Para una textura más fluida: añade más leche hasta lograr la consistencia deseada.





