Receta de falafel tradicional casero
El falafel es un plato muy popular en el Medio Oriente y en otras partes del mundo, especialmente en las regiones del Mediterráneo. Su historia se remonta a tiempos antiguos, y aunque no hay consenso absoluto sobre su origen, se cree que tiene raíces en la región de Oriente Medio. Se cree que el falafel tiene sus raíces en la región del Levante, que incluye países como Israel, Palestina, Líbano y Siria. Algunos afirman que el falafel tiene miles de años de antigüedad y que ha sido una parte integral de la dieta de la región durante siglos. El falafel tradicionalmente se prepara a base de garbanzos o habas (aunque en algunas regiones se utiliza garbanzo como el principal ingrediente). Esto lo convierte en una excelente fuente de proteína vegetariana, lo que ha contribuido a su popularidad, especialmente en comunidades donde se busca una dieta sin carne. A lo largo del tiempo y a medida que la receta se ha extendido por diferentes regiones, han surgido diversas variaciones en la preparación del falafel. Algunas regiones pueden incorporar diferentes especias, hierbas y otros ingredientes locales en la mezcla. Hoy en día, el falafel se consume de diversas formas, ya sea como bolas o croquetas servidas en pan pita, en ensaladas, o incluso en platos de acompañamiento. Es conocido por su sabor especiado y su textura crujiente por fuera y tierna por dentro.
Ingredientes
Cómo hacer Falafel tradicional casero
Remoja los garbanzos en agua durante al menos 4 horas o toda la noche. Luego, escúrrelos.

En un procesador de alimentos, coloca los garbanzos escurridos, cebolla, ajo, perejil, cilantro, comino, cilantro molido, pimienta de cayena (si la estás usando) y sal. Tritura la mezcla hasta obtener una consistencia arenosa.

Agrega el bicarbonato de sodio y la harina de garbanzos (si la estás usando) a la mezcla y tritura nuevamente hasta que todos los ingredientes estén bien combinados.

Si tienes tiempo, puedes refrigerar la mezcla durante 1-2 horas para que sea más fácil de manejar y forme bolas más firmes.

Con las manos húmedas, forma pequeñas bolas del tamaño de nueces con la mezcla.

Calienta suficiente aceite en una sartén grande. Fríe las bolas de falafel hasta que estén doradas por todos los lados.

Coloca las bolas de falafel sobre papel absorbente para escurrir el exceso de aceite. Sirve caliente. Sirve los falafel con pan pita, ensaladas, salsa de yogur o tahini, y tus acompañamientos favoritos. ¡Disfruta de tus falafel tradicionales! Puedes ajustar las especias y hierbas según tu gusto personal.





