Receta de Chilaquiles rojos mexicanos con pollo y huevo
Los chilaquiles es un plato tradicional mexicano con raíces prehispánicas. Su nombre proviene del náhuatl "chīlaquīlli", que se compone de chīl (chile) y aquīlli (estar dentro de algo), lo que hace referencia a los trozos de tortilla bañados en salsa.
Orígenes prehispánicos
Las culturas indígenas de Mesoamérica, como los mexicas y los mayas, ya preparaban platos a base de tortilla y chile. Se cree que los chilaquiles surgieron como una manera de aprovechar las tortillas duras o sobrantes, sumergiéndolas en salsas hechas con ingredientes locales como chiles secos y jitomates.
Evolución colonial y popularidad
Durante la época colonial, con la llegada de los españoles, se incorporaron nuevos ingredientes como el queso, la crema y la carne de res o pollo. Con el tiempo, los chilaquiles se convirtieron en un desayuno popular en México, especialmente en los hogares y fondas tradicionales.
En el siglo XX, el plato se popularizó aún más y comenzó a servirse en restaurantes y mercados de todo el país, con variaciones regionales como los chilaquiles verdes (con salsa de tomatillo) y los chilaquiles rojos (con salsa de jitomate y chile guajillo o ancho).
Chilaquiles en la gastronomía moderna
Hoy en día, los chilaquiles han trascendido fronteras y se han convertido en un plato icónico de la cocina mexicana. Existen versiones con huevo, carne, frijoles, aguacate e incluso con salsas más innovadoras como mole o chipotle. Su versatilidad y sabor los han hecho imprescindibles en el desayuno mexicano.
Un plato con historia, tradición y un sabor inigualable. ¡Los chilaquiles son la mejor forma de empezar el día con un toque de México!
Ingredientes 4 personas
Cómo hacer Chilaquiles rojos mexicanos con pollo y huevo
Preparar las tortillas:
Cortar las tortillas en triángulos y freírlas en aceite caliente hasta que estén doradas y crujientes. Escurrir sobre papel absorbente y agregar una pizca de sal.

Hacer la salsa roja:
- Hervir los jitomates por 5 minutos.
- Licuar los jitomates con los chiles guajillo y ancho, la cebolla, los ajos y el caldo de pollo hasta obtener una salsa homogénea.
- En una sartén con un poco de aceite, cocinar la salsa durante 5 minutos a fuego medio, sazonando con sal y pimienta al gusto.

Freír los huevos:
En una sartén con un poco de aceite, freír los huevos al gusto (estrellados o fritos). Reservar.

Mezclar los chilaquiles:
Incorporar los totopos a la salsa caliente y mezclar rápidamente para que se impregnen sin perder su textura crujiente.

Servir:
- Servir los chilaquiles en un plato, agregar pollo deshebrado encima y colocar un huevo frito sobre cada porción.
- Decorar con crema, queso fresco, cebolla, cilantro y rebanadas de aguacate.
¡Disfruta este desayuno mexicano clásico, lleno de sabor y tradición!






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