Receta de Rosquillas de anís esponjosas
Las rosquillas de anís son un dulce tradicional muy popular en España y varios países de Latinoamérica. Su origen se remonta a tiempos antiguos, y forman parte de la repostería tradicional vinculada a celebraciones religiosas, fiestas populares y ocasiones especiales.
Origen y tradición
- Antigüedad y uso del anís: El anís es una especia que se usa desde la antigüedad, conocido por sus propiedades digestivas y su aroma dulce y característico. Su uso en repostería se extendió en la región mediterránea, especialmente en España, donde fue introducido desde Oriente Medio y Asia.
- La rosquilla como dulce popular: Las rosquillas son básicamente masas de harina, azúcar, huevos y grasa (manteca o aceite), en forma de aro o círculo con agujero en el centro, y fritas o al horno. Su forma circular simboliza la unión y continuidad, y las rosquillas se han convertido en dulces típicos de celebraciones festivas.
- Rosquillas de anís en la cultura española: En España, las rosquillas de anís están estrechamente ligadas a festividades tradicionales como la Semana Santa, las fiestas patronales y celebraciones locales. El anís les aporta un sabor muy característico que las diferencia de otras rosquillas.
- Popularidad en América Latina: La receta viajó con la colonización española y se adaptó a diferentes ingredientes locales en países como México, Argentina, Chile y Perú, manteniendo siempre el anís como sabor fundamental.
Evolución y variedades
- Se han desarrollado muchas variantes, algunas con glaseados, otras con azúcar espolvoreado o con almendras.
- En algunas regiones se hornean, en otras se fríen.
- Existen rosquillas de anís en versiones dulces y también algunas versiones saladas con toque de anís.
Las rosquillas de anís son un dulce con raíces muy antiguas, que combina la tradición mediterránea del anís con la cultura española y latinoamericana. Son una expresión culinaria de la festividad, la unión y el sabor tradicional que perdura hasta hoy en día.
Ingredientes para 20 unidades
Cómo hacer Rosquillas de anís esponjosas
En un bol grande, bate los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos.

Incorpora el anís, la leche, el aceite y la ralladura de limón. Mezcla bien.

Añade la levadura química y comienza a incorporar la harina poco a poco, mezclando hasta obtener una masa suave pero que no se pegue a las manos.

Cubre el bol con un paño limpio y deja reposar la masa 30 minutos a temperatura ambiente.

Toma pequeñas porciones de masa (aprox. 30-35 g cada una), forma bolitas y luego haz un agujero en el centro para darles la forma clásica de rosquilla.

Calienta abundante aceite a fuego medio. Fríe las rosquillas por tandas, 2–3 minutos por lado, hasta que estén doradas y esponjosas. No uses fuego muy alto, para que no queden crudas por dentro.

Saca las rosquillas con espumadera y colócalas sobre papel absorbente. Aún calientes, pásalas por azúcar para que se adhiera bien.

Consejos para que salgan bien esponjosas
- No amases en exceso una vez integrada la harina, solo lo justo para que no se pegue.
- El reposo de la masa es clave: da tiempo a que se hidrate bien y se relaje el gluten.
- Fríe con paciencia: el aceite no debe estar humeante (ideal entre 160ºC y 170ºC).
- Puedes usar una cuchara heladera para hacer las bolitas del mismo tamaño.





